En la oración según el espiritismo Allan Kardec nos explica que la misma es un acto de adoración por medio de la cual nos comunicamos con Dios ya sea para alabarlo, pedirle o agradecerle. Dios siempre escucha nuestras oraciones y nunca nos niega su auxilio cuando son hechas con sinceridad y fervor.

Podemos pedirle por nosotros y por los demás, especialmente por los que se encuentran en aflicción, tanto por los vivos como por los “muertos”.

TABLA DE CONTENIDO

EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO

CAPITULO XXVII: PEDID Y SE OS DARÁ

INSTRUCCIONES DE LOS ESPÍRITUS

La Oración según el Espiritismo Allan Kardec

MODO DE ORAR

22. El primer deber de toda criatura humana, el primer acto que debe señalar para ella el retorno a la vida activa de cada día, es la oración (…)

La oración del cristiano, del Espirita, de cualquier culto que sea, debe ser hecha desde que el Espíritu ha vuelto a tomar el yugo de la carne (al despertar). Debe elevarse a los pies de la majestad divina, con humildad, con profundidad, alentada por el reconocimiento de todos los bienes recibidos hasta ese día y por la noche que se ha pasado, durante la cual os ha sido permitido, aunque sin saberlo vosotros, volver al lado de vuestros amigos, de vuestros guías, para que con su contacto os den más fuerza y perseverancia. Debe elevarse humilde a los pies del Señor, para recomendarle vuestra debilidad, pedirle su apoyo, su indulgencia y su misericordia (…)

Debéis orar sin cesar, sin que por esto os retiréis a vuestro aposento o que os pongáis de rodillas en plazas públicas (…)

Esto es independiente de las oraciones regulares de la mañana y de la noche, y de los días que a ella consagréis; pero, como veis, la oración puede hacerse siempre sin interrumpir en lo más mínimo vuestros trabajos; por el contrario, los santifican.

Y creed bien que uno sólo de estos pensamientos, saliendo del corazón, es más escuchado por nuestro Padre Celestial que largas oraciones dichas por costumbre, a menudo sin causa determinada, y a las cuales conduce maquinalmente la hora convenida.

(V. Monod, Bordeaux, 1862

Acción de la oración. Transmisión del pensamiento

9. La Oración según el Espiritismo, Allan kardec nos dice que es una invocación; por ella nos ponemos con el pensamiento en relación con el ser a quien nos dirigimos. Puede tener por objeto suplicar, dar gracias o glorificar. Se puede orar para sí mismo, para otro, para los vivos y para los muertos.

Las oraciones dirigidas a Dios son oídas por los espíritus encargados de la ejecución de su voluntad, y las que se dirigen a los buenos espíritus son transmitidas a Dios. Cuando se ruega a otros seres, sólo es con el título de intermediarios, de intercesores, porque nada puede hacerse sin la voluntad de Dios

De la oración por los muertos y por los espíritus que sufren

18. La oración es solicitada por los espíritus que sufren; les es útil, porque viendo que uno se acuerda de ellos, se sienten menos abandonados y son menos desgraciados.

Pero la oración tiene sobre ellos una acción más directa; aumenta su ánimo, les excita el deseo de elevarse por el arrepentimiento y la reparación y puede desviarles del pensamiento del mal; en este sentido es como puede aligerarse y aun abreviarse sus sufrimientos.

Los recién fallecidos deben esforzarse por liberarse de la influencia de la materia para no quedar apegados a la esfera material y elevarse a esferas superiores (…) lo que más a menudo les falta para conseguirlo es voluntad, fuerza y valor; si con nuestras oraciones les inspiramos, si les sostenemos y les animamos, y si con nuestros consejos les damos las luces que le faltan, (…), venimos a ser los instrumentos para la ejecución de la “Ley de Amor y de Caridad”, de la cual participamos nosotros mismos, dando una prueba de caridad.

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS: CAPÍTULO II

I – LEY DE ADORACIÓN

DE LA ORACIÓN POR LOS MUERTOS

664 – ¿Es útil orar por los muertos y por los Espíritus que sufren?, y, en ese caso, ¿cómo pueden proporcionarle alivio nuestras oraciones y abreviar sus sufrimientos? ¿Tienen el poder para hacer que se desvíe la justicia de Dios?

«La oración no puede producir el efecto de cambiar los designios de Dios, pero el alma por la cual se ora, experimenta alivio, porque es un testimonio del interés que se le da, y el infeliz se siente aliviado siempre que encuentra almas caritativas que se compadecen de sus dolores. Por otra parte, por medio de la oración se les excita al arrepentimiento y al deseo de hacer aquello que es necesario para ser feliz. En este sentido es como puede abreviarse su pena, si a su vez secunda con su buena voluntad. Ese deseo de mejorarse, excitado por la oración, atrae antes que a Espíritus que sufren, a Espíritus mejores que vienen a ilustrarle, a consolarle y a darle esperanza.

Jesús oró por todas las ovejas descarriadas, y os enseña con eso, que seríais culpables, si no lo hicieseis por aquellos que más lo necesitan.»

665 – ¿Qué debe pensarse de la opinión que rechaza la oración por los muertos, porque no está prescrita en el Evangelio?

«Cristo dijo a los hombres: “Amaos los unos a los otros”. Esta recomendación encierra la de emplear todos los medios posibles de mostrarles afecto, sin entrar en detalles sobre la manera de alcanzar ese objetivo. Si es verdad que nada puede impedir al Creador de aplicar su Justicia, cuyo modelo es, a todas las acciones del Espíritu, no es menos cierto que la oración que le dirigís por aquel que os inspira afecto es para él una prueba de que le recordáis, que sólo puede contribuir para aliviar sus sufrimientos y consolarlo.

Desde el momento en que da señales del más leve arrepentimiento, y solamente entonces, es socorrido. Pero nunca se le hace ignorar que un alma simpática se ocupó de él y le deja el dulce pensamiento de que su intercesión le ha sido útil.

Resulta necesariamente, de su parte, un sentimiento de gratitud y de afecto hacia el que le ha dado esa prueba de amistad o de piedad, y, por consiguiente, el amor que Cristo recomendó a los hombres no hace sino aproximarlos. Por tanto, los dos han obedecido a la ley de amor y unión de todos los seres, ley divina que debe conducir a la unidad, objetivo y fin del Espíritu.»

COLECCIÓN DE ORACIONES ESPIRITAS

La Oración según el Espiritismo, de Allan kardec, nos posibilita ayudar a los que han partido antes que nosotros. Les dejo algunas oraciones de la colección, si desean leerla o descargarla completa, lo pueden hacer desde aquí.

PREÁMBULO

1. Los Espíritus siempre han dicho: “La forma no es nada, el pensamiento lo es todo”. Orad, cada uno según vuestras convicciones y del modo que más os conmueva, pues un buen pensamiento vale más que numerosas palabras extrañas al corazón”.

Los Espíritus no prescriben ninguna fórmula absoluta de oraciones; cuando las dan es con el fin de fijar las ideas, y, sobre todo, para llamar la atención sobre ciertos principios de la Doctrina Espirita. Es también con el objetivo de ayudar a las personas que tienen dificultades para expresar sus ideas, porque las hay que no creerían haber orado en realidad si sus pensamientos no hubiesen sido pronunciados.

La colección de oraciones que contiene este capítulo es una selección de las que fueron dictadas por los Espíritus en diferentes circunstancias; ellos dictaron otras y, en otros términos, apropiadas a ciertas ideas o a casos especiales; pero poco importa la forma, si el pensamiento fundamental es el mismo. El objeto de la oración es elevar nuestra alma a Dios; la diversidad de las fórmulas no debe establecer ninguna diferencia entre los que creen en Él y aún menos entre los adeptos del Espiritismo, porque Dios las acepta todas cuando son sinceras.

No debe considerarse esta colección como un formulario absoluto, sino como una variedad entre las instrucciones que dan los Espíritus.

El Espiritismo reconoce como buenas las oraciones de todos los cultos, cuando son dictadas por el corazón y no con los labios; no impone ni censura ninguna de ellas; Dios es muy grande, según él, para rechazar la voz que le implora o que canta sus alabanzas, porque lo hace de un modo antes que de otro.

Todo el que condenase las oraciones que no están en su formulario, probaría que desconoce la grandeza de Dios. Creer que Dios se vincula a una fórmula, es atribuirle la pequeñez y las pasiones de la humanidad.

IV – ORACIONES PARA LOS QUE YA NO ESTÁN EN LA TIERRA

PARA LOS RECIÉN FALLECIDOS

59. PREFACIO. Las oraciones por los Espíritus que acaban de dejar la Tierra, tienen por objetivos darles un testimonio de simpatía, y ayudarles a su desprendimiento, y, por lo tanto, abreviar la turbación que sigue siempre a la separación y darles más calma al despertar. Pero también en esta, como en cualquier otra circunstancia, la eficacia está en la sinceridad del pensamiento y no en la abundancia de palabras dichas con más o menos pompa y en las cuales muchas veces el corazón no toma ninguna parte.

Las oraciones que parten del corazón, resuenan alrededor del Espíritu, cuyas ideas están aún confusas, como las voces amigas que nos sacan del sueño. (Cap. XXVII, número 10).

60. ORACIÓN. Dios Todopoderoso, que tu misericordia se extienda sobre el alma de N.… que acabas de llamar a vos. ¡Qué la pruebas que ha sufrido en esta vida le sean tomadas en cuenta y nuestras oraciones puedan aliviar y abreviar las penas que tenga aún que sufrir como Espíritu!

Buenos Espíritus que han venido a recibirle y sobre todo vos, su ángel de la guarda, asístele para ayudarle a despojarse de la materia; dale la luz y la conciencia de sí mismo con el fin de sacarle de la turbación que acompaña al tránsito de la vida corporal a la vida espiritual. Inspirale el arrepentimiento de las faltas que haya cometido y el deseo de que le sea permitido el repararlas para activar su adelantamiento hacia la vida de eterna felicidad.

N.…, acabas de entrar en el mundo de los Espíritus, y, sin embargo, estás aquí presente entre nosotros; nos ves y nos escuchas, porque no hay más diferencia entre tú y nosotros que el cuerpo perecedero que acabas de dejar y que muy pronto será reducido a polvo.

Has dejado la grosera envoltura sujeta a las vicisitudes y a la muerte y sólo conservas la envoltura etérea, imperecedera e inaccesible a los sufrimientos. Si no vives ya por el cuerpo, vives la vida de los Espíritus y esta vida está exenta de las miserias que afligen a la Humanidad.

Tampoco tienes el velo que oculta a nuestros ojos los resplandores de la vida futura; de hoy en adelante podrás contemplar nuevas maravillas, mientras que nosotros estamos aún sumergidos en las tinieblas.

Vas a recorrer el espacio y visitar los mundos con toda libertad, mientras que nosotros nos arrastramos penosamente sobre la Tierra, en la que nos retiene nuestro cuerpo material, semejante para nosotros a una carga muy pesada.

El horizonte del infinito va a desarrollarse ante ti y en presencia de tanta grandeza comprenderás la vanidad de nuestros deseos terrestres, de nuestras ambiciones mundanas y de nuestros goces insignificantes con los que hacemos nuestras delicias.

La muerte sólo es, para los hombres, una separación material de algunos instantes. Desde el lugar del destierro en donde nos retiene aún la voluntad de Dios, y sin olvidar los deberes que tenemos que cumplir en la Tierra, te seguiremos con el pensamiento hasta el momento en que se nos permita reunirnos contigo, así como tú te has reunido con los que te han precedido.

Si nosotros no podemos ir a tu lado, tú puedes venir al nuestro. Ven, pues, entre los que te aman y que has amado; sostenles en las pruebas de la vida, vela por los que te son queridos, protégeles según tu poder y calma sus pesares con el pensamiento de que eres más feliz ahora y con la consoladora certeza de estar reunidos un día en un mundo mejor.

En el mundo en que estás deben extinguirse todos los resentimientos terrestres. ¡Qué de hoy en adelante, seas inaccesible a ellos para tu felicidad futura! Perdona, pues, a los que te han podido hacer algún agravio, para que ellos te perdonen el que tú le puedas haber hecho.

Nota. Pueden añadirse a esta oración, aplicable a todos, algunas palabras especiales, según las circunstancias particulares de familia o de relación y la posición del difunto. Si se trata de un niño, el Espiritismo nos enseña que éste no es un Espíritu de creación reciente, sino que ha vivido ya y puede ser también muy avanzado. Si su última existencia ha sido corta es porque no era más que un complemento de la prueba, o debía ser una prueba para sus padres. (Cap., número 21).

61. (Otra). Señor Todopoderoso, ¡que vuestra misericordia se extienda sobre nuestros hermanos que acaban de dejar la Tierra! ¡Que vuestra luz resplandezca a sus ojos! ¡Sacales de las tinieblas; abre sus ojos y sus oídos! ¡Que los buenos Espíritus les envuelvan y les hagan oír las palabras de paz y esperanza!

Señor, por indignos que seamos, nos atrevemos a implorar vuestra misericordiosa indulgencia en favor de aquél de nuestros hermanos que acaba de ser llamado del destierro; haz que su regreso sea el del hijo pródigo.

Olvida, Dios mío, las faltas que ha podido cometer, para acordarte del bien que hizo. Vuestra justicia es inmutable, lo sabemos, pero vuestro amor es inmenso; te suplicamos suavizar vuestra justicia por ese manantial de bondad que emana de vos.

¡Que la luz se haga para ti, hermano mío, que acabas de dejar la Tierra! ¡Que los buenos Espíritus del señor desciendan hacia ti, rodeándote y ayudándote a sacudir tus cadenas terrestres! Comprende y mira la grandeza de Nuestro Señor; sométete sin murmurar a su justicia, pero no desesperes jamás de su misericordia.

¡Hermano, que una formal mirada sobre tu pasado te abra las puertas del porvenir, haciéndote comprender las faltas que dejas detrás de ti y el trabajo que te queda por hacer para repararlas! ¡Que Dios te perdone, y que sus buenos espíritus te sostengan y te animen! Tus familiares, amigos y hermanos espirituales de la Tierra rogarán por ti y te piden que ruegues por ellos.

MOMENTOS DE MEDITACIÓN

Juana de Angelis/Divaldo P Franco

20 Oración de intercesión

La oración que interviene en favor de los que sufren, constituye siempre una contribución valiosa para aquel a quien va dirigida.

(..) suaviza la aspereza de la prueba e inspira al espíritu, ayudándolo a atenuar los golpes del propio infortunio.

Además, calma y dulcifica a aquel que ora, por elevarlo a las Regiones Superiores, donde absorbe las emociones trascendentales que le alteran para mejor las disposiciones íntimas.

La oración es siempre un bálsamo para el alma, que se torna una medicación para los organismos fisiológicos.

La emisión del pensamiento en oración canaliza fuerzas vivas en dirección al objetivo deseado, terminando por alterar la constitución de que se reviste el ser.

La oración por los muertos constituye una valiosa contribución de amor por ellos, demostración de ternura y recurso de caridad inestimable.

Semejante al telefonema coloquial, la rogativa les llega ungida de afecto que los sensibiliza, y el contenido emocional los despierta para las aspiraciones más elevadas y pasan a sentirse plenos.

Más allá de eso, por el proceso natural de sintonía con las Fuentes generadoras de la Vida, aumenta el potencial que se derrama, vigoroso, sobre los destinatarios, permitiéndoles abrirse a la ayuda que desciende del Padre en su dirección.

Se debe orar en el hogar, sin ningún peligro de atraer para el recinto doméstico, al espíritu mentalizado, siendo que, por el contrario, si este permanece aturdido o perturbado, junto a la familia se libera o va siendo enviado para Hospitales y recintos propios del Más Allá, donde se restablece y se equilibra.

Demuestra tu amor por los desencarnados, orando por ellos, recordándolos con afecto y manteniendo en la mente las escenas felices que con ellos viviste.

Evita recuerdos dolorosos, que los harán sufrir al impacto de tu mente fijada en ellos.

Reviste tu impulso oracional con los verdaderos deseos de felicidad para ellos, que se reconfortarán, a su vez, bendiciéndote el gesto y el sentimiento.

Nadie está condenado para siempre. Por tanto, todos aguardan intercesión, socorro, oportunidad de libertad.

Ora, pues, cuanto puedas, por los que sufren, por los que partieron de la Tierra, igualmente por ti mismo llenándote de la paz que mana del acto de comulgar con Dios.