La oración para los recién fallecidos es de vital importancia para el proceso de readaptación a la vida en el mundo espiritual, los ayuda a conseguir separarse de la esfera material, a reconocerse como individualidades inmortales, y les permite divisar, más pronto, a espíritus familiares y protectores

PREFACIO. Las oraciones por los Espíritus que acaban de dejar la Tierra, no tienen sólo por objeto darles un testimonio de simpatía, sino que tienen también por objeto ayudar a su desprendimiento, y por lo tanto, abreviar la turbación que sigue siempre a la separación y darles más calma al despertar.

Pero también en esta, como en cualquier otra circunstancia, la eficacia está en la sinceridad del pensamiento y no en la abundancia de palabras dichas con más o menos pompa y en las cuales muchas veces el corazón no toma ninguna parte.
Las oraciones que parten del corazón, resuenan alrededor del Espíritu, cuyas ideas están aún confusas, como las voces amigas que nos sacan del sueño.

ORACIÓN PARA LOS RECIÉN FALLECIDOS

Dios Todopoderoso, que vuestra misericordia se extienda sobre el alma de N… que acabáis de llamar
a vos. ¡Qué la pruebas que ha sufrido en esta vida le sean tomadas en cuenta y nuestras oraciones puedan aliviar y abreviar las penas que tenga aún que sufrir como Espíritu!

Buenos Espíritus que habéis venido a recibirle y sobre todo vos, su ángel de la guarda, asistidle para ayudarle a despojarse de la materia; dadle la luz y la conciencia de sí mismo con el fin de sacarle de la turbación que acompaña al tránsito de la vida corporal a la vida espiritual. Inspiradle el arrepentimiento de las faltas que haya cometido y el deseo de que le sea permitido el repararlas para activar su adelantamiento hacia la vida de eterna felicidad.

N…, acabas de entrar en el mundo de los Espíritus, y sin embargo, estás aquí presente entre nosotros; nos ves y nos escuchas, porque no hay más diferencia entre tú y nosotros que el cuerpo perecedero que acabas de dejar y que muy pronto será reducido a polvo.
Dejaste el grosero envoltorio sujeto a las vicisitudes y a la muerte y sólo conservas la envoltura etérea, imperecedera e inaccesible a los sufrimientos. Si no vives ya por el cuerpo, vives la vida de los Espíritus y esta vida está exenta de las miserias que afligen a la Humanidad.
Ya no tienes el velo que oculta a nuestros ojos los resplandores de la vida futura; de hoy en adelante podéis contemplar nuevas maravillas, mientras que nosotros estamos aún sumergidos en las tinieblas.
Vas a recorrer el espacio y visitar los mundos con toda libertad, mientras que nosotros nos arrastramos penosamente sobre la Tierra, en la que nos retiene nuestro cuerpo material, semejante para nosotros a una carga muy pesada.
El horizonte del infinito va a desarrollarse ante ti y en presencia de tanta grandeza comprenderás la vanidad de nuestros deseos terrestres, de nuestras ambiciones mundanas y de nuestros goces fútiles de que los hombres hacen sus delicias.

La muerte sólo es, entre los hombres, una separación material de algunos instantes. Desde el lugar del exilio en donde nos retiene aún la voluntad de Dios, así como los deberes que tenemos que cumplir en este mundo, nosotros te seguiremos con el pensamiento hasta el momento en que se nos permita reunirnos contigo, así como tú te has reunido con los que te precedieron.
Si nosotros no podemos ir a tu lado, tú puedes venir al nuestro. Ven, pues, entre los que te aman y que has amado; sostenles en las pruebas de la vida, vela por los que te son queridos, protégeles según tu poder y calma sus pesares con el pensamiento de que eres más feliz ahora y con la consoladora certeza de estar reunidos un día en un mundo mejor.
En el mundo en que estás deben extinguirse todos los resentimientos terrestres. ¡Qué de hoy en adelante, seas inaccesible a ellos para tu felicidad futura! Perdona, pues, a los que han procedido mal contigo, como te perdonan aquellos con los que has procedido mal.


Nota. A la oración para los recién fallecidos pueden añadirse, aplicable a todos, algunas palabras especiales, según las circunstancias particulares de familia o de relación y la posición del difunto. Si se trata de un niño, el Espiritismo nos enseña que éste no es un Espíritu de creación reciente, sino que ha vivido ya y puede ser también muy avanzado.

Si su última existencia ha sido corta es porque no era más que un complemento de la prueba, o debía ser una prueba para sus padres.

OTRA ORACIÓN PARA LOS RECIÉN FALLECIDOS

(Otra). Señor Todopoderoso, que vuestra misericordia se extienda sobre nuestros hermanos que acaban de dejar la Tierra. Que vuestra luz resplandezca a sus ojos. Apartadlos de las tinieblas; abrid sus ojos y sus oídos. Que los buenos Espíritus les envuelvan y les hagan oír las palabras de paz y esperanza.
Señor, por indignos que seamos, nos atrevemos a implorar vuestra misericordiosa indulgencia a favor de aquél de nuestros hermanos que acaba de ser llamado del exilio; haced que su regreso sea el del hijo pródigo.

Olvidad, Dios mío, las faltas que ha podido cometer, para acordarnos del bien que hizo. Vuestra justicia es inmutable, lo sabemos, pero vuestro amor es inmenso; os suplicamos suavizar vuestra justicia por esa fuente de bondad que mana de vos.
Que la luz se haga para ti, hermano mío, que acabas de dejar la Tierra. Que los buenos Espíritus del Señor desciendan hacia ti, te envuelvan y te ayuden a sacudir tus cadenas terrestres.

Comprende y mira la grandeza de Nuestro Señor; sométete sin murmurar a su justicia, pero no desesperes jamás de su misericordia.

¡Hermano! Que un serio retorno a tu pasado te abra las puertas del porvenir haciéndote comprender las faltas que dejas detrás de ti y el trabajo que te queda para repararlas. Que Dios te perdone y que sus buenos Espíritus te sostengan y te animen. Tus hermanos de la Tierra orarán por ti y te piden que ores por ellos